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domingo, 8 de mayo de 2016

VENTAJAS Y LIMITACIONES DE LA AGRICULTURA ORGÁNICA

Los productores se cambian a la agricultura orgánica por varios motivos. Algunos consideran que el uso de agroquímicos sintéticos es malo para su salud y para el medio ambiente, otros se sienten atraídos por los precios más altos y el rápido crecimiento del mercado, para muchos productos orgánicos, en los últimos años. La agricultura orgánica puede representar una oportunidad interesante para muchos productores centroamericanos y puede convertirse en una herramienta importante para mejorar su calidad de vida y sus ingresos.

El cambio a la agricultura orgánica puede ser más fácil y más rentable para algunos productores, dependiendo de algunos factores tales como, por ejemplo, si el agricultor utiliza agroquímicos sintéticos de forma intensiva o no, si tiene acceso a mano de obra (la producción orgánica suele requerir más mano de obra), si tiene acceso a fertilizantes orgánicos y a otros insumos permitidos, y si es propietario de su tierra, etc.

Por lo general, en Centroamérica los productos orgánicos se venden en las ferias del agricultor y, más recientemente, en supermercados. A pesar de la creciente demanda nacional, los principales mercados para los productos orgánicos centroamericanos son Norteamérica, Europa y Japón. En un principio, la agricultura orgánica le interesaba sobre todo a los pequeños productores, hombres y mujeres, pero con el crecimiento del mercado, algunos grandes productores han empezado a producir de manera orgánica. Esto ha creado una mayor presión competitiva sobre los precios y la calidad de los productos.


Existen limitaciones técnicas con algunos productos orgánicos en algunas situaciones donde todavía no hay buenas alternativas por el uso de agroquímicos. La mayoría de los productos orgánicos reciben un precio más alto en comparación con los productos convencionales. Sin embargo, aunque es difícil generalizar, se espera que en un futuro esta diferencia de precio se reduzca debido a un aumento en la producción orgánica de algunos productos, con lo que se podrá satisfacer la demanda del mercado. Por otro lado, si bien existe el riesgo de que disminuya el sobreprecio que reciben los productos orgánicos y que, en algunos casos, incluso desaparezca, los productos orgánicos certificados son bien reconocidos en la mayoría de los mercados y, como tales, pueden ser preferidos sobre los productos convencionales.

LA AGRICULTURA ORGÁNICA

La agricultura orgánica es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos de la finca, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana. La agricultura orgánica involucra mucho más que no usar agroquímicos. En Centroamérica se está produciendo una gran variedad de productos agrícolas orgánicos para exportación.

¿Cuáles son los principales requisitos?

Existen requisitos específicos para certificar la producción orgánica de la mayoría de los cultivos, animales, cría de peces, cría de abejas, actividades forestales y cosecha de productos silvestres. Las reglas para la producción orgánica contienen requisitos relacionados con el período de transición de la finca (tiempo que la finca debe utilizar métodos de producción orgánicos antes de que pueda certificarse; que es generalmente de 2 a 3 años). Entre los requisitos están la selección de semillas y materiales vegetales; el método de mejoramiento de las plantas; el mantenimiento de la fertilidad del suelo empleado y el reciclaje de materias orgánicas; el método de labranza; la conservación del agua; y el control de plagas, enfermedades y malezas. Además, se han establecido criterios sobre el uso de fertilizantes orgánicos e insumos para el control de plagas y enfermedades. Con respecto a la producción de animales, normalmente hay requisitos sobre la sanidad de los animales, su alimentación, reproducción, condiciones de vida, transporte y procedimientos para sacrificarlos.

¿Cómo obtener la certificación?

Las normas para la agricultura orgánica son creadas principalmente por agencias certificadoras privadas, pero también muchos países han creado normas nacionales. En Centroamérica, el gobierno de Costa Rica ha establecido sus propias reglas y los otros países están en el proceso de crear y poner en práctica las suyas, con el fin de apoyar al sector de la agricultura orgánica. Europa, Estados Unidos y Japón tienen normas nacionales y si los productores desean exportar sus productos a estos mercados deben cumplir los requisitos de etiquetado orgánico de los países importadores.


La selección de la agencia certificadora es muy importante. La agencia que escoja el productor debe estar reconocida oficialmente y ser de confianza para el comprador en el país importador. Las agencias certificadoras nacionales a menudo son menos costosas que las agencias internacionales, pero podrían no ser tan conocidas en algunos mercados extranjeros. El período de transición de la finca para obtener la certificación orgánica a veces resulta costoso para el productor, ya que mientras pasan los 2-3 años el producto se vende a su precio convencional, pero el productor tiene que cumplir con los principios de la producción orgánica, lo cual puede aumentar sus costos de producción y disminuir su productividad, al menos al principio. Para bajar el costo de la certificación, los productores pueden agruparse y crear un sistema de control interno, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos. Al hacer esto, es importante que los productores tengan en cuenta que deben confiar y trabajar juntos, ya que dependerán mucho unos de otros.

AGRICULTURA DE PRECISIÓN

A mediados de los años 80, investigadores de la Universidad de Minnesota realizaron un ensayo para la corrección del pH del suelo aplicando diferentes concentraciones de productos cálcicos en una red de puntos fijos por hectárea (grid sampling). Los resultados de este trabajo arrojaron los primeros mapas de pronósticos para las aplicaciones de nutrientes y minerales en una parcela.

El diseño de grid sampling pronto pasó del ámbito investigativo al de la producción pues este método permitía una gestión más eficiente de la variabilidad presente en el suelo.  Esta aplicación derivó en lo que hoy se conoce como agricultura de precisión; una estrategia de administración que utiliza las tecnologías de la información y comunicación (TIC) y los sistemas de información geográficos (SIG) para una gestión agronómica más eficaz.

La tecnología proporciona la capacidad de transformar la información en conocimiento y rentabilidad.  La idea es recolectar y evaluar datos con el fin de apoyar la toma decisiones relacionada con la producción de cultivos.

La agricultura de precisión permite el manejo óptimo de grandes extensiones, la elaboración de mapas de rendimiento por sector dentro de una misma parcela y puede ayudar a mejorar los márgenes a través de un aumento del rendimiento (cantidad o calidad); una reducción en la cantidad de insumos o una combinación de ambos.

Puede ser utilizada para estimar con mayor exactitud la densidad óptima de siembra, conocer los requerimientos de fertilizantes e incluso predecir el rendimiento de los cultivos.  Otra ventaja agronómica es que las labores culturales se ajustan a las necesidades de la planta mejorando así la fertilización y la gestión de plagas y enfermedades.

Desde el punto de vista económico, reduce los costos de producción y aumenta la competitividad pues utiliza los insumos y la energía de modo más eficiente y eficaz.  Al aplicar los fertilizantes, los pesticidas y el riego según las necesidades específicas de un área determinada, reduce el la polución por el uso de agroquímicos.

Sin embargo, la agricultura de precisión no es una opción para cualquier agricultor, existen limitantes que dificultan su adopción como el elevado costo de inversión en hardware y software.

En promedio, el sector agrícola tiene un bajo nivel de formación e información; este modelo exige un alto nivel de educación, habilidades informáticas así como un entrenamiento específico para recolectar datos útiles y georeferenciados con los cuales poder realizar análisis específicos.

Los proveedores de tecnología no son muchos y finalmente, los ajustes de gestión y la identificación de los factores limitantes del rendimiento pueden ser lentos.


La agricultura de precisión es una alternativa relativamente nueva que puede ayudar a reducir el impacto ambiental de la producción agrícola y paralelamente, apoyar al productor en la toma de decisiones razonadas.  No obstante, aprovechar estas ventajas puede no ser sencillo debido a la falta de recursos y el cambio de paradigma que supone la adopción de esta tecnología.  Es mucho lo que nos queda por hacer.

AGRICULTURA BIODINÁMICA

Basado en una serie de ocho conferencias sobre agricultura que dictó en Schlessina petición de un grupo de agricultores que empezaron a notar la degradación del suelo de sus fincas así como un deterioro de la salud y la calidad de los cultivos y el ganado, Rudolf Steiner publicó en 1924, un libro titulado “Curso sobre agricultura biológica-dinámica”; una forma de producción que con el tiempo, pasó a ser conocida como agricultura biodinámica.

El término biodinámica viene del griego bios (vida) y dynamis (energía) para hacer alusión a que este método trabaja en armonía con la energía que crea y mantiene la vida buscando la correcta relación entre los seres vivos y la Tierra.

Este tipo de agricultura se podría definir como el desarrollo consciente de una relación intuitiva con la naturaleza.  Al igual que la agroecología y la agricultura orgánica, la biodinámica utiliza medios naturales y sostenibles para sus cultivos, como rotaciones de cultivos, aplicación de compost elaborado con estiércol de la granja; control de malezas y enfermedades utilizando materiales basados en plantas y minerales.

Esta técnica se basa en la antroposofía, una filosofía holística de origen teosófico, desarrollada por el propio Steiner, que además de respetar el medio ambiente y la diversidad biológica, asume una dimensión espiritual en la relación de las personas con la Tierra y permite trabajar en armonía con las fuerzas cósmicas.

Su enfoque considera conocimientos astrológicos que indican que la posición de ciertos astros en determinados signos del zodiaco son los mejores momentos para realizar la siembra y otras labores culturales.  Esto apunta a que se requiere una mejor comprensión de las leyes, que están detrás de las fuerzas de crecimiento de la naturaleza, a fin de que podamos saber, por ejemplo, qué fase de la luna es más apropiada para la poda en diversos tipos de cultivos.

Una granja es concebida como un organismo vivo y autosuficiente formado por todos los animales y plantas que la habitan. Una entidad con individualidad propia dentro de un conjunto de organismos interdependientes y conectados a través del cosmos recibiendo la influencia de fuerzas naturales como la luna y el sol a través de los ciclos del día, la noche y las estaciones.

El método hace hincapié en la integración de los cultivos y la ganadería, su salud y bienestar, el reciclaje de nutrientes y el mantenimiento del suelo; el uso de abonos verdes y la rotación de cultivos también son prácticas ampliamente utilizadas.  Como el productor y su familia son parte del todo, las fincas biodinámicas suelen tener un componente cultural e influyen en la comunidad local.

La piedra angular de la agricultura biodinámica consiste en nueve preparados descritos por Steiner para ayudar a la fertilización y optimización de las cosechas.  Los métodos para elaborarlos se conocen como dinamización.  Este proceso supone, para los agricultores, creer y sacarle provecho a ritmos, fuerzas y energías cósmicas que influyen en todos los seres vivos.

Los más escépticos no comparten los valores esotéricos basados en planteamientos espirituales, argumentando que son suposiciones sin fundamento empírico contrastable.  Sin embargo, hoy día es posible encontrar fincas y jardines certificados, que operan con este enfoque en más de 50 países y la Universidad de Kassel en Alemania, tiene un Departamento de agricultura biodinámica.

Los productos de la agricultura biodinámica están certificados con su propio sello de calidad Deméter, en honor a la diosa griega de la cosecha y fertilidad de la tierra, el cual goza de gran credibilidad, ya que la etiqueta también garantiza que se cumplen los requisitos de la normativa orgánica europea.


Este sello es gestionado por la Asociación Deméter Internacional que fue fundada en 1977 y tiene su sede en Darmstadt, Alemania. Representa a más de 4.700 productores distribuidos en los cinco continentes.


PERMACULTURA

En los años 70, como respuesta a los problemas de contaminación del suelo, del agua y del aire, ocasionados por prácticas agrícolas e industriales insostenibles, los australianos Bill Mollison y David Holmgren, comenzaron a desarrollar una serie de ideas para crear sistemas productivos estables basados en los siguientes supuestos:

-       Los seres humanos estamos controlados por las mismas leyes de la termodinámica que gobiernan el universo material.
-        La crisis ambiental es real y de una magnitud que acabará transformando la sociedad.
-        La explotación de los combustibles fósiles ha sido la causa principal de la explosión demográfica y tecnológica; su declive provocará un retorno gradual a los principios de diseño observables en la naturaleza.

Estas ideas se dieron a conocer en 1978 mediante la publicación de un libro titulado Permacultura, término derivado de la combinación de agricultura permanente y que fue concebida como un sistema productivo, integrado y evolutivo, de plantas perennes y de especies animales útiles. Esta idea estaba basada en la observación de la naturaleza, y combinaba la sabiduría ancestral de los pueblos originarios, con el conocimiento científico moderno.

Durante la década de los 80, el concepto se enriqueció y se amplió, pasando del ámbito predominantemente agrícola a ser una propuesta holística para crear hábitats humanos sostenibles. Hoy en día, se puede definir como un sistema de diseño basado en valores éticos y en principios que se utilizan para establecer, coordinar y mejorar todos los esfuerzos hechos por individuos, hogares y comunidades que trabajan a favor de un futuro sostenible.

Los principios en los que se fundamenta la permacultura son cuidado de la tierra, cuidado de la gente y repartición justa[1]. Estos son elementos comunes para la mayoría de las sociedades tradicionales, lo que permitió su asimilación en una gran cantidad de países.

Esta propuesta impulsa la conservación de los recursos naturales, el ahorro de materiales, la reducción de los desechos y la toma de conciencia de las posibles soluciones, que podrían darse a los problemas locales y globales.

La ética y los principios enfocados a la administración de la tierra y el entorno, fueron integrados progresivamente a otros ámbitos importantes de la vida.  De este modo, la permacultura se aplica en asuntos como tenencia de la tierra y gobernación comunitaria; finanzas y economía; salud y bienestar espiritual; cultura y educación; herramientas y tecnología y finalmente, la infraestructura en general.

La evolución descrita, dio paso a la creación de asentamientos humanos sostenibles, cuyos ejes centrales son la producción de alimentos, el abastecimiento de energía, el diseño del paisaje y la organización de infraestructuras sociales. También integra energías renovables así como los ciclos de materiales en el sentido de un uso sustentable de los recursos al nivel ecológico, económico y social.

Este salto cualitativo plantea un cambio de paradigma que, sin embargo, lleva a la permacultura a confrontar grandes escollos que impiden su avance:

-   La cultura del consumismo impulsada por medidas económicas distorsionadas de progreso y bienestar.
- El reduccionismo científico prevaleciente que mira con gran reserva los métodos holísticos de investigación.
-   Las élites políticas, económicas y sociales que se resisten a perder influencia y poder ante escenarios de mayor autosuficiencia y autonomía personal y comunitaria.


La permacultura plantea la progresiva reducción del consumo de recursos y energía.  Satisfacer las necesidades humanas dentro de los límites ecológicos del planeta, supone una revolución tecnológica y cultural.  Los cambios generan confusión e incertidumbre y requieren tiempo para ser asimilados aunque, pareciera que es de lo que menos disponemos para alcanzar esta revolución.


SUCESIÓN

Los ecosistemas son dinámicos y su composición y estructura se modifica con el  tiempo. Periódicamente se presentan perturbaciones como incendios, huracanes, sequías, inundaciones, plagas que modifican substancialmente a los pastizales, bosques, esteros, manglares y otras comunidades. A estos eventos se les conoce como regímenes de perturbación y cambian de región a región dependiendo de las condiciones climáticas.
Después de un evento de perturbación que afecta a algunas de las poblaciones, al proceso de cambio de
la comunidad a su estado previo (maduro) se le conoce como sucesión ecológica.  Cuando la modificación del ambiente ha sido total, como en el caso de una erupción que borra completamente al ambiente original, o cuando se crea un nuevo ambiente como en el caso de las islas volcánicas que nacen en medio del mar, el proceso se llama sucesión primaria.  Cuando la modificación ha sido parcial y quedan algunas de las especies originales, el proceso se llama  sucesión secundaria.
El ecólogo estadounidense Frederic E. Clements (1874-1945) fue uno de los pioneros en el estudio del fenómeno de la sucesión y en el desarrollo de su teoría. Clements sugirió que después de una perturbación la vegetación regresa a un estado “climax”, determinado por las condiciones del clima. Por su parte, su compatriota el ecólogo Henry Gleason (1882-1975), argumentó que los cambios sucesionales se debían a las respuestas individuales de las especies y no a un cambio coordinado en la vegetación como si fuera un organismo.

Actualmente, el principal régimen de perturbación lo constituyen las actividades humanas. La extracción de madera de los bosques, los sistemas de cultivos itinerantes, y otras actividades transforman a los ecosistemas en estados sucesionales.


FLUJO DE ENERGÍA.

Los seres vivos requieren de energía para realizar sus actividades básicas de crecimiento, reproducción y sobrevivencia. Las plantas son los productores primarios que transforman la energía del sol en energía química a través de la fotosíntesis. Primero la molécula de clorofila absorbe la energía de la luz y divide las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno. Como segundo paso, el bióxido de carbono es transformado en carbohidratos (azúcares), es decir en moléculas mayores de carbono, hidrógeno y oxígeno.  Los herbívoros, como consumidores primarios, se alimentan de las plantas y obtienen de ellas nutrientes y energía, que a su vez son pasados a los carnívoros y de éstos a los descomponedores. Al flujo de energía a través de los seres vivos se le conoce como cadena trófica (del griego trofos, alimenticio) o cadena alimentaria y a cada uno de los niveles por los que pasa, se le conoce como niveles tróficos.
En cada transformación, parte de la energía se transforma en calor (segunda ley de la termodinámica), así que siempre habrá más productores primarios que herbívoros y siempre habrá más herbívoros que consumidores secundarios (carnívoros) formando una pirámide trófica.

La gran mayoría de los seres vivos para utilizar la energía, tenemos que obtenerla de las moléculas en donde está guardada. Los carbohidratos al ser combinados con oxígeno, se rompen, proporcionando energía y regresando a ser bióxido de carbono y agua. A este  proceso se le conoce como respiración. Algunos organismos pueden obtener energía directamente de moléculas inorgánicas (quimiosíntesis).